LAS OBRAS
Los grupos de teatro
popular y de aficionados no tienen demasiado interés por el montaje de obras
del llamado “teatro universal”. Evidentemente, sus limitaciones podrían, de
lejos, más que sus deseos. Sin embargo, esto no se debe sólo a obstáculos
económicos, sino a la escasa importancia que se le asigna a estas obras,
bastante conocidas a través de numerosas puestas e impresiones bibliográficas.
Lo mismo sucede con obras del teatro moderno, de autores extranjeros, menos
difundidos pero igualmente reconocidos, incluido el incansablemente ponderado
Bertold Brecht. Y es que otros factores juegan en su empeño de representar casi
exclusivamente las obras que componen en creación colectiva y los textos, a
veces adaptados, de autores nacionales (FIG.12).
El afán de expresar con
propiedad imágenes estrictamente cotidianas y sencillas a los ojos de sus
espectadores ha conducido a estos grupos a la creación colectiva de textos
dramáticos. Sin embargo, la duras críticas que ejercieron sobre la producción
de autores nacionales, no fue pretexto para representarlos, simultáneamente:
con frecuencia, adaptados a sus posibilidades, la obra de autores peruanos
cohabita con la producción colectiva del material teatral de los grupos
populares y de aficionados.
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FIG 12 |
a) EL AUTOR NACIONAL
El autor teatral en el Perú
es un solitario escritor de un género improbable, pues aún muchos se preguntan
si el teatro peruano existe (FIG. 13). Es, sin embargo, inconfundible su
vocación por el diálogo y la situación dramática, por hurgar en el espíritu de
los seres humanos y someterlo al laboratorio de su pensamiento escenificado, a
pesar que el ambiente teatral profesional no tiene por él ninguna atención.
Tampoco las editoriales.
Estas difunden obras, preferentemente, de poesía o narrativa y –en los últimos
años- abundantes ensayos críticos de la realidad nacional, estudios analíticos,
esoterismo, materiales que ocupan lugares de privilegio en el mercado librero.
Carentes del mismo interés que aquellos géneros ocasionan en el lector, las
obras teatrales que se escriben en el Perú no se publican. Son los mismos
autores, a través de copias mimeografiadas, folletos y aún libros de pequeño
tiraje, quienes distribuyen entre los grupos sus trabajos.
Pero los grupos
profesionales desconocieron la producción de estos autores. Y la desconocieron
a causa de su propia irresponsabilidad al no crear un público que se
familiarice con imágenes y conflictos nacionales, prefiriendo obras de autores
extranjeros en nombre de una supuesta universalidad, sólo a ellos conferida. Al
no existir este público, no existe una editorial. Y al no existir una
editorial, muy poco se conoce la obra de los autores. Sus consuelos, los que
les deparan únicamente satisfacciones económicas, son los concursos que
anualmente aparecen por compromiso con la “cultura”, más que con el teatro en
sí. (3).
Así, ante este círculo
vicioso, los autores siguen esperanzados en los premios y en los juicios
dudosos de jurados, -por lo general, provenientes de otra forma de arte- , y
los grupos de teatro profesional esforzándose por expresar los vericuetos
universales de obras de autores extranjeros. Mientras tanto, la creación
colectiva y una incipiente preocupación por los autores avanzan en los ambientes
populares del teatro.
Esta situación del autor
peruano, ente clave en el desarrollo de una dramática nacional, es comprensible
en el marco de un movimiento teatral inconexo, donde sus instancias se
modifican en función a prejuicios y rivalidades de elencos profesionales que
bajo la intención de interpretar un espíritu químicamente puro, ahogan este mismo
deseo en los autores que sólo cuentan para ello con las imágenes concretas que
ofrece la realidad inmediata de un país tan complejo y rico como lo ha sido y
seguirá siendo el Perú.
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FIG 13 |
Aunque todavía no se le
asigna una ubicación precisa, actualmente el único encuentro organizado de los
autores entre sí se da a través de la Muestra de Teatro Peruano, pues los
numerosos grupos de teatro popular y de aficionados son los únicos interesados
en una dramática nacional y en sus autores. A pesar de criticar intensamente su
producción, por ello justamente, son la instancia más firme en su desarrollo.
b) LA CREACION COLECTIVA
La creación colectiva es
una respuesta a múltiples carencias en el teatro peruano. En consecuencia es
una elaboración todavía no muy definida, pero, como en otras latitudes del
teatro latinoamericano, una opción vigente en la creación escénica (FIG. 14).
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FIG 14 |
Esta iniciativa, en
ocasiones ha llegado a enfatizar excesivamente los aspectos del contenido, o,
en forma arbitraria, ha mutilado o plagiado fragmentariamente la obra de
autores nacionales.
De cualquier modo, esta
tendencia creativa –que aún no ha dado una obra significativa al teatro
peruano- se reviste de metodologías experimentales donde sólo la capacidad
dramatúrgica del director asegura un óptimo resultado. Pero, mientras las
relaciones del director con el conjunto actoral no estén debidamente definidas,
el riesgo de la anarquía en el proceso productivo de la obra seguirá retardando
el objetivo final.
Sin embargo, la creación
colectiva ha impuesto a los grupos una valoración más oportuna a la escena
propiamente dicha y a los recursos del gesto y el movimiento. Proviniendo de
los actores realizadores, se distingue por su espontaneidad, con frecuencia
extrañada en el teatro profesional donde el diálogo riguroso y la situación
intrincada juegan un rol prioritario.

La creación colectiva
cuenta con un lenguaje sencillo donde las variables idiomáticas son
corrientemente usadas y están en función de situaciones muy familiares al
espectador. En la medida que grafica circunstancias específicas, con harta
frecuencia las creaciones colectivas no fueron más allá de referencias esquemáticas
de las vivencias de una colectividad. Y ello seguirá aconteciendo mientras las
exigencias estéticas de aquella colectividad y la propia inconformidad de los
grupos no demanden una conciencia más amplia, que someta al conjunto a la
disciplina de un teatro ambicioso e intente expresar la vida de sus espectadores,
observándolas con mayor rigor.
ANEXO
RELACION DE GRUPOS ENCUESTADOS DISTRITOS
1.-
Taller Teatral “Kusicuy Llacta”
San Martín de Porres
2.-
Teatro Popular “El Ayllu” Villa El
Salvador
3.-
Grupo Artístico Cultural “Amigos”
Villa María del Triunfo
4.-
Taller Experimental “La Silla”
Surquillo
5.-
Grupo de Teatro “Setiembre”
Comas
7.-
Grupo de Teatro “Yuyachkani”
Lima
6.- Grupo “La Gran Marcha” Lima
8.- Grupo de Teatro “Amistad de Limitados Físicos” Lima
9.- Grupo de Teatro “Puente de Piedra” Puente de Piedra
10.- Grupo de Teatro “Tejido” Callao
11.-
Grupo de “La Espiga”
Independencia
12.-
Grupo de Teatro “Elecho”
Barranco
13.-
Grupo de Teatro “Revelación”
Comas
14.- Grupo de Teatro “Amauta” Lima
15.- Grupo de Teatro y Música “19 de Mayo” Puente de Piedra
16.- Taller de Arte Popular “Tarpo” Lima
17.- Asociación Teatral “Expresión” Lima
18.- Grupo Teatral “Amistad” Comas
19.- Grupo Teatral “Carmen de la Legua” Carmen de la Legua
OBRAS DE AUTOR PERUANO (ADAPTADAS O NO)
REPRESENTADAS POR LOS GRUPOS ENCUESTADOS
“Se
administra justicia” de Sara Joffré
“El
rescate” de Humberto Camargo
“El
sueño del pongo” de José María Arguedas
“Motivo
campesino” de Domingo Huamán
“Los
migrantes forzados” de Humberto Camargo
“La agonía del Rasu Ñiti” de José María Arguedas
“Clave
dos manan” de Grégor Díaz
“Castillos en el aire” de autor anónimo
“La
gallina” de Víctor Zavala
“El gran tú” de Juan Rivera Saavedra
“El terrorismo se apoderó de la capital” de Hernando Cortes
“Karadoshu” de Aureo Sotelo
“Calixto
Garmendia” de Ciro Alegría
“Warma
Kuyay” de José María Arguedas
“Confusión
en la prefectura” de Julio Ramón Ribeyro
“Cercados y cercadores” de Grégor Díaz
“Paola
sobre ruedas” de Paco Campos
“Casos
de conciencia” de César Vega Herrera
“La campana” de Julio Ortega
“El último cliente” de Julio ramón Ribeyro
“Alberto el bueno” de Juan Rivera Saavedra
“El rabdomante” de Sebastián Salazar Bondy
“Los gallinazos sin plumas” de Julio Ramón Ribeyro
NOTA: (3)
En la década del 70, el único premio anual, de carácter nacional que estimuló la creación de los autores teatrales fue el convocado por el Teatro Universitario de San Marcos. A éste en la actualidad se agrega el concurso Municipal de Teatro y otros géneros. Sin embargo, dichos concursos no contraen la obligación de escenificar la obra premiada, sino solamente la opción de hacerlo.
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