REVISTA CULTURALES 1º DE MAYO FEBRERO - MARZO 2011


REVISTA CULTURALES 1ºDE MAYO Nº 5



                                                     EN CIRCULACIÓN......



REVISTA CULTURALES 1ºDE MAYO Nº 5


ACTUALIDAD, ARTE, CIENCIA Y CULTURA

* EXITOSO 1ER CONGRESO DEL MOVADEF

*HUARAZ: TRIUNFO DEL PUEBLO

*PRENSA POPULAR: EL PERIÓDICO
  BOLCHEVIQUE  "LA PRAVDA"

*JOSÉ MARÍA ARGUEDAS:
  "NO SOY UN ACULTURADO"

*HOMENAJE A  JORGE ACUÑA PAREDES
  GRAN ACTOR DEL TEATRO PERUANO

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CIEN AÑOS DE TEATRO (Y DE PÚBLICO) EN EL PERU . CAPITULO TRES : AÑOS 40 - 50 - 60



AÑOS CUARENTA

Después del triunfo que obtuvieron en la primera guerra mundial, los países aliados diseñaron el mundo de acuerdo a sus intereses. Sin embargo, Francia y Gran Bretaña, así como la pujante burguesía  norteamericana, lidiaban por encabezar el dominio del mundo, a la vez que fortalecían el modelo “democrático”, frente al creciente auge del centralismo que enarbolaban los países del bloque socialista, encabezados por la Unión de Repúblicas Socialistas (URSS). “Totalitarismo”, fue el nombre que quisieron ponerle, y pronto en los medios de comunicación se divulgó como la amenaza más siniestra de la humanidad. Era la primera sociedad socialista del mundo. Al poco tiempo, aparecerían en el horizonte nuevos reacomodos de la burguesía mundial para desencadenar un nuevo conflicto de guerra a nivel planetario.


Benito Mussolini y Adolfo Hitler
El fascismo, que había hecho su aparición en Italia, con Benito Mussolini, y en Alemania, con Adolf Hitler, prometía satisfacer las necesidades del pueblo con más eficacia que la democracia, y se presentaba como una defensa segura frente al nuevo monstruo universal, el comunismo.

La segunda guerra mundial fue un hecho sin precedentes en la historia. Significó la movilización militar de 110 millones de personas. Durante su curso, poblaciones civiles enteras se convirtieron en blancos de guerra. En 1945 habían muerto 55 millones de personas. Desapareció cualquier distinción entre el frente y la retaguardia, y más de la mitad de las bajas fueron civiles, víctimas de bombardeos, masacres y hambrunas. El régimen nazi decretó la aniquilación física de los judíos europeos y en el denominado “holocausto” perecieron más de 5 millones de ellos. La deportación por motivos étnicos, el traslado de prisioneros de guerra y el uso de mano de obra forzada dieron lugar a muchos millones de muertos más. El empleo del átomo para fines militares trajo efectos aún más dramáticos. En 1938, físicos alemanes habían experimentado con la fisión nuclear y los científicos de Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética y Estados Unidos se lanzaron a una carrera por construir ingenios atómicos. Finalmente, los esfuerzos nucleares de Estados Unidos, con el nombre en clave de Proyecto Manhattan, dieron fruto a una bomba atómica. En julio de 1945 una explosión de prueba en Nuevo México abrió la era nuclear, que más tarde remataría con el estallido de estos artefactos en Hiroshima y Nagasaki.


Bombas Nucleares sobre Japón

Al final de la guerra, Estados Unidos se convirtió en el país más poderoso del mundo. Solamente la Unión Soviética podía competir con él. De hecho, se abrió un nuevo momento en la historia de la humanidad, denominado la “Guerra Fría”. La Guerra Fría no fue sólo una rivalidad entre superpotencias. En su centro estaba el conflicto entre dos sistemas políticos, económicos e ideológicos distintos y opuestos, una contradicción que se inicia en la Revolución Rusa de 1917. Este combate, entre capitalismo y socialismo, se manifestó en la división del mundo en alianzas militares y bloques políticos en pro del nuevo sistema o de la defensa del otro. La división llevó a una carrera armamentística sin precedentes que amenazó el planeta con la aniquilación nuclear.

La Guerra Fría provocó también crisis diplomáticas y guerras entre aliados de la Unión Soviética y Estados Unidos en Corea, Vietnam, Afganistán, Cuba y otros países. Es más, la confrontación entre las superpotencias ejerció su influjo en las relaciones internacionales, las instituciones políticas y los sistemas económicos de sociedades de todos los rincones del planeta, pues la contienda de estos dos sistemas, de estas dos maneras de entender la vida, de estas dos concepciones del mundo, ya estaban sembradas en el corazón y las conciencias de todos los hombres.

Estados Unidos fortaleció su influencia en América Latina. Como consecuencia de la guerra, nuestros países vendían más y más materias primas, principalmente algodón, plomo, zinc, cobre y la nueva industria del petróleo peruano, como la del caucho. Los créditos norteamericanos potenciaron más la deuda del Estado, en medio de una aparente bonanza de la industria local.


Diario Norteamericano dando noticia del ataque japones

Manuel Prado Ugarteche

El gobierno del Perú adhirió a la posición del imperialismo norteamericano después del ataque a Pearl Harvor, persiguiendo y deportando a los colonos japoneses. Después de una década de gobiernos militares que, en coordinación con la oficina de Inteligencia de Estados Unidos, tuvieron la finalidad de reprimir con toda violencia el movimiento popular dirigido principalmente por el Partido Aprista y el Partido Comunista, -quienes vertebraron su movilización-, vuelve al Perú un breve periodo de gobiernos “democráticos”. En 1939 gana las elecciones Manuel Prado Ugarteche, un banquero de reconocida y aristocrática familia de la sociedad limeña. Hijo del ex presidente Mariano Prado, el mismo que durante la guerra con Chile de 1879, se fue a Europa con los dineros del Estado bajo el pretexto de comprar armamento, pero que nunca llegaron al Perú.

Durante el gobierno de Prado se produjo el conflicto con Ecuador que aunque fuera una aparente victoria peruana, le dio al país del norte acceso al Amazonas. Se realizó el primer censo nacional del siglo XX. Pese a que hubo zonas que no se censaron, se registró un total de 6.207.967 habitantes. De acuerdo con la información obtenida, el Perú de los 40 era todavía un país eminentemente rural (65% de la población residía en el interior; 62% de la población económicamente activa se dedicaba a la agricultura y la ganadería). Por otro lado, resultó alarmante saber que más de la mitad de la población (59,7%) carecía de instrucción. Durante estos años, el escenario político fue más complejo como reflejo del desarrollo de los nuevos conflictos sociales en el Perú y el mundo. Irrumpen con más fuerza los sindicatos, las federaciones estudiantiles y los partidos anti oligárquicos y anti imperialistas. Frente a la creciente lucha de clases, los grupos de poder buscan poner por delante a los militares, los que más tarde, con Manuel A. Odría, tuvieron otra vez mayor protagonismo apoyando al sector agroindustrial. Las luchas de los pueblos recrudecerían en las calles de las ciudades principales del Perú, expresándose masivas detenciones, muertos y heridos, así como brutales genocidios como el que ocurriera en Trujillo en 1932, como consecuencia del levantamiento aprista. El ejército bombardeó por aire la ciudad con el resultado de cientos de muertos.


Victor Raúl Haya de la Torre
Pero después de un largo periodo de clandestinidad, el Partido Aprista y su líder Haya de la Torre morigeran su propuesta antiimperialista. En general su programa político es modificado y ahora ya no propone una nueva redistribución de la riqueza ni repudia la inversión extranjera, sino llama a una mejor participación en los planes democráticos, una armonía hemisférica y aboga por el capital internacional. Este vuelco político, que entraña el verdadero rostro de este partido, le permitió al APRA legalizarse, con la anuencia de Prado y los grupos de poder que contaban ahora con un nuevo aliado.

La guerra había estimulado no solamente la explotación incesante de materias primas, sino también con este fin se abrieron carreteras hacia los confines de las diversas zonas del Perú, incluyendo la selva. Como consecuencia, se incrementó el valor y volumen de todas las exportaciones ocasionando un ingreso considerable de dinero, pero al mismo tiempo se produjo una baja en la importación de productos manufacturados que trajo escasez de medicinas y alimentos, lo cual obligó al gobierno de Prado a apoyar a los industriales organizados en la Sociedad Nacional de Industrias para propiciar una limitada producción nacional. Aquello permitió una mayor demanda de mano de obra, una fluidez comercial más notoria y un movimiento cultural, que en consecuencia propició la reflexión de las ideas.
Máximo Gorki

Sergei Eisenstein

Las guerras con su impronta heroica y sangrienta, la influencia de la revolución bolchevique, el estado de movilización general que enervó al mundo, dio lugar también a que muchos artistas e intelectuales del orbe internacional tomaran posición por la construcción de una nueva sociedad, y a través de sus obras testimoniaron el mundo contradictorio que les había tocado vivir, y en muchos casos elevaron muy en alto las cumbres del pensamiento popular: Bertolt Brecht, Charles Chaplin, César Vallejo, Sergei Eisenstein, Máximo Gorki, entre muchos otros. El ámbito del arte y la cultura recibió el impacto de toda una colectividad, de una nueva metodología en las ciencias sociales, el materialismo histórico y dialéctico, el inmenso impulso del crecimiento de la investigación científica.
Bertolt Brecht
En nuestro medio, la vieja concepción individualista de la historia que hasta entonces alentaba también la producción cultural y artística comenzó a resquebrajarse. Los divos en el teatro, pequeños monstruos de la caracterización y el canto, en sus óperas y operetas, que caracterizaron durante mucho tiempo el ambiente teatral, vieron que sus famas llegaban a su fin. Pero de estas revistas populares salieron también algunos actores que destacaron por sus ocurrencias en escena. En sus sainetes y comedias se acercaron satíricamente a la realidad, y también a la población migrante. El “Cholo” Revoredo creó al personaje “el cholo”. Según las ideas dominantes de un país fragmentado y con una capital super centralista, en la expresión del grave racismo que ha cultivado la ciudad por mucho tiempo, si no hasta hoy, el hombre del ande podía ser un tonto o un ladino. Las imágenes distorsionadas del campesinado peruano eran constantes en los espectáculos. Solo más adelante, con el Teatro Campesino de Víctor Zavala Cataño, entraría a escena el hombre del Perú Profundo, como le gustara decir a José María Arguedas, con todas sus energías milenarias y la apuesta por la transformación del mundo, a lado de los obreros de la ciudad.

En este periodo se siguen representando las obras de Leonidas Yerovi, joven escritor de teatro, heredero del costumbrismo de Pardo y Aliaga y Manuel A. Segura, con influencias del sainete argentino. Se llevaron a escena sus obras “La salsa roja”, “Domingo siete” y “La de cuatro mil” que se desarrolla en una pobre habitación de pensión limeña, y ya no en los elegantes salones que eran las escenografías constantes de los espectáculos teatrales. Se representa también “Ña Catita” de Manuel A. Segura. Pero es el teatro ligero lo que resalta; de ello, valioso por lo primigenio, cabe reconocer la labor de actores como Carlos Rodrigo, Blanca Rowlands, Ernestina Zamorano y Pedro Ureta, Luís Canessa, Alex Valle, Paco Andreu, Armando Padilla, y autores como Ezequiel Balarezo Pinillos y Alejandro Ayarza “Karamanduka”. De manera especial, mencionaremos a Lucho Córdova, seudónimo de Luis Garreaud Fernandez, actor, director y autor de numerosas obras, generalmente cómicas, que a pesar de su presentación en Lima, tuvieron mayor reconocimiento en Santiago de Chile.


Carlos Gassols
El principal mérito del “Cholo” Revoredo, además de una temporada sostenida de “El Sargento Canuto” que duró más de un año, fue haber impulsado la fundación del Sindicato de Actores del Perú en el año 45, como antes Leonardo Arrieta había fundado la Sociedad Peruana de Actores y Eduardo Eckhard Pastor propiciara el Círculo Peruano de Autores. La demanda cada día más constante de actividades artísticas por un público que iba creciendo hizo que aparecieran pequeños y eventuales productores de espectáculos, a veces programas radiales que contrataban a los actores para locuciones, crearon la necesidad de la organización actoral. Ya entonces algunos actores y actrices estaban dedicados a tiempo completo al teatro, eran los primeros profesionales. Aunque también es verdad que el teatro de aficionados cumplió un papel muy importante en este periodo, como veremos más adelante con la fundación de A.A.A., Asociación de Artistas Aficionados. Así mismo, debemos destacar la labor pionera en el teatro para niños de la Compañía Infantil Hermanos Gassols que realizara giras al interior del país, y fuera de él, con la participación de quien fuera laborioso actor hasta nuestros días, Carlos Gassols.

Jorge Basadre
Jorge Basadre (Tacna, 1903-Lima 1980), destacado historiador, tuvo una favorable influencia en esta etapa. Estudioso de la literatura y crítico de Mariátegui, catedrático de San Marcos y dos veces director de la Biblioteca Nacional, fue Ministro de Educación durante el gobierno de Luís Bustamante y Rivero (1945) figura que venció en el proceso electoral al caudillo militar Eloy Ureta, gracias al apoyo del Frente Democrático Nacional, coalición de grupos liderados por el Apra. Basadre fue una personalidad democrática que impulsó el teatro desde su cargo en el ministerio. Promueve una ley de fomento a este género cultural que pronto da lugar a la Compañía Nacional de Comedias y a la Escuela de Arte Escénico, también estimula la producción dramática nacional al crear premios y concursos nacionales de literatura teatral, para niños y adultos.


Manuel Beltroy
En estos años, el teatro es ya una preocupación universitaria. Manuel Beltroy, catedrático sanmarquino, funda el Teatro Universitario de San Marcos (TUSM) donde es el único profesor, pero se rodea de talentosos discípulos. Pronto estrena, el 5 de julio de 1941, en el Teatro Segura la obra “El Emperador Jones” de Eugene O’Neill, bajo la dirección del argentino Hugo D’Avieri. Más tarde, Manuel Beltroy viaja a Buenos Aires, entonces gran capital del arte y la cultura, donde las ideas nuevas efervecían en todos los ámbitos. A su regreso, con un grupo selecto de actores, Beltroy forma “El Teatro del Pueblo”, con el propósito de darle al público un sentido formador de espíritus y conciencias, a través del teatro. El Teatro del Pueblo realiza su primera función el 3 de octubre de 1945 en el Teatro Ritz de la Avenida Alfonso Ugarte, ofreciendo “Un duelo” de Antón Chejov, “Limones de Sicilia” de Luigi Pirandello, y “Así que pasen cinco años” de Federico García Lorca, autor muy contemporáneo que había muerto asesinado durante la Guerra Civil Española. En estas obras y en otras, junto a Beltroy actuarían Mario Rivera, Manuel D´Elorio, Jorge Montoro y Luís Alvarez, que destacaron más adelante.

Los nuevos tiempos repercuten en el ambiente cultural y estimulan nuevas direcciones del pensamiento al gran público. Comienza a cultivarse el buen gusto y la disciplina, si bien no se niega la existencia y el aporte de las comedias ligeras, se accede al arte dramático con otra mística y es incrementado el respeto por el público con la puntualidad ceremoniosa con que los elencos llaman al comenzar las presentaciones, con los numerados de los asientos, con el apagón antes de abrir el telón e iniciar la función. El ritual del teatro a puerta cerrada se instala en el hábito de los ciudadanos, es allí donde puede reproducirse la realidad y verla desde un asiento, como por el agujero de una cerradura. El teatro de cámara con su “cuarta pared”, diseño ampliamente desarrollado por la burguesía europea, donde los personajes son siempre individualidades en conflicto durante su desarrollo en las sociedades ricas, ocupa su lugar en la Lima de los Cuarenta. Los actores defienden sus propuestas, cuanto más si en la mayoría de casos carecen de apoyo, son legítimos artistas independientes. Y la polémica sobre un teatro representativo del Perú se inicia entre los círculos entendidos reunidos en los cafetines de los alrededores de los teatros.


Margarita Xirgú
Poco tiempo atrás la compañía española de Margarita Xirgú había impactado favorablemente en el medio cultural limeño presentando la obra “Fuenteovejuna” de Lope de Vega. Un destacado integrante de esta compañía, Edmundo Barbero fue el primer director de la flamante Compañía de Comedias e impulsó la representación de obras nacionales. Esta agrupación oficial de teatro acogió durante los siguientes años a los mejores actores de la época, presentando numerosas obras y propiciando gran interés entre el público. En la primera temporada, llevada a cabo en el Teatro Segura, se representó “Olaya, o el Barquero y el Virrey” de Manuel Nicolás Corpancho, con escenografía y vestuarios de Santiago Ontañón. El personaje principal fue representado por Aquiles Guerrero. También se presenta “Esa luna que empieza”, “El hechizo” de Antenor Samaniego y “El demonio de la guarda” de Ricardo Villarán. Mientras tanto, los primeros autores premiados en los concursos de teatro fueron, para escolares Adolfo Chipoco Malmborg, Juan Ríos Rey con la obra “Don Quijote” ganó el premio de Drama, y Percy Gibson obtuvo el premio de Comedia con la obra “Esa luna que empieza.”


Sergio Arrau
Juan Ríos tendría una destacada producción que lo hace merecedor de numerosos premios nacionales por su labor como escritor dramático. Su obra “Medea”, “Ayar Manco” y el drama “Argos” fueron sus trabajos más celebrados. Sin embargo, Ríos escribió un teatro para lectores, una escritura basada en las figuras literarias y no en las acciones escénicas, donde por lo demás no atendió a las circunstancias del contexto social e histórico de sus personajes. Es sin embargo, un notable autor de teatro literario.

Más adelante, se representa “Amor, gran laberinto” (1947) primera obra del auspicioso Sebastián Salazar Bondy, que también fuera premiado e inicia una trascendente trayectoria.

Reynaldo DAmore 
Por su parte, la Escuela Nacional de Arte Escénico fundada en enero de 1946, tuvo como director, después de Edmundo Barbero al doctor Guillermo Ugarte Chamorro, gran impulsor del teatro peruano, y a profesores como Reynaldo DAmore (argentino), Sergio Arrau (chileno), Luís Álvarez, José Velásquez, Mario Rivera, Carlos Gassols, Haydee Orihuela, entre otros. De sus aulas saldrían los primeros actores formados académicamente y cuyos trabajos de gran significado marcarían la impronta del teatro posterior, actores como Delfina Paredes, Lucía Irurita, Helena Huambos, Elva Alcandré, Hudson Valdivia, Alfredo BouroncleZavala Cataño, César Urueta, Leonardo Torres, Ada Bullón, Silvia Gálvez, Vidal Luna, Ernesto Ráez, Estela Luna, entre otros.


Ricardo Roca Rey

Escritores de teatro que destacaron fueron Bernando Roca Rey que presentara “Brazo de plata” en 1943, y Enrique Solari Swayne, provenientes de la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), vertiente teatral también de gran influencia en estos tiempos, muy vinculados a los sectores aristocráticos de la ciudad. Se había fundado en junio de 1938, por integrantes de la familia Miró Quesada, Alejandro, Aurelio y Elvira, Rosa Graña Garland, Manuel Solari Swayne, Ricardo Grau, Alberto Wagner de Reina, Enrique Peña Osores y Carlos Raygada. El énfasis de esta institución en la realización teatral fue puesto en las grandes obras del teatro universal, en el “gran teatro”, su esfuerzo y sus capitales particulares les permitieron distinguirse de las propuestas de la Compañía Nacional de Comedias, ceñidas a limitados presupuestos. Por ellos, el público pudo conocer obras como “El Gran Teatro del Mundo” de Calderón de la Barca, representado frondosamente en la Plaza de Armas de Lima, “La muerte de Atahuallpa” de Bernando Roca Rey, con el fondo escenográfico de Puruchuco, zona arqueológica cercana a la ciudad, o un ciclo dedicado a la representación de teatro clásico griego. El artífice de estos montajes espectaculares fue Ricardo Roca Rey, destacado hombre de teatro, que también puso su interés en el teatro peruano.

José Luis Bustamante y Rivero
En los albores de los años 50, comienza la búsqueda de una dramaturgia representativa de la nación peruana que, así como en tantas otras áreas, tiene en la cultura y el arte, un campo de lucha. Las ciencias sociales, en correspondencia a las nuevas ideas que cuestionaban profundamente la realidad, estaban también en este marco de inmanejable situación para el .

El Apra fue retirando a Bustamante el apoyo que le había permitido cogobernar desde el Parlamento. En los primeros días de octubre de 1948 los apristas propiciaron un levantamiento de la Marina de Guerra en el Callao. Este acto fue el inicio de una nueva persecución al Partido Aprista, interrumpiéndose las garantías constitucionales y creando las condiciones para la sublevación del que fuera ministro de Hacienda, el general Manuel Odría que desde Arequipa proclamó un golpe de estado que se prolongaría hasta 1956.


Sebastián Salazar Bondy

En el plano dramatúrgico, en este clima socialmente crítico destaca la labor pionera de Sebastián Salazar Bondy (1924-1965). Cuando se combinan las ideas, las visiones políticas, con el arte, y específicamente con el teatro, puede producirse el nacimiento de líneas maestras que impulsen el crecimiento cultural, en este aspecto. Tal es el caso de Salazar Bondy que dio una mirada crítica a la clase media, y especialmente a su ciudad. Es muy recordado su libro “Lima, la horrible”, a pesar del pesimismo que lo caracteriza, sin duda es un balance del mundo urbano de aquellos años. Tal es también el signo de sus obras, sus personajes son los hombres del día cotidiano. Es específica, política, su mirada de los ciudadanos de su tiempo, con un tratamiento moderno del teatro, lo que ha hecho que se le ligue a una influencia de Brecht, como del teatro francés del que de hecho bebió durante su estadía como becario del Conservatorio Nacional de Francia. Y el manejo coloquial de sus parlamentos, se los debe en cierta manera a su manejo del lenguaje a través de la poesía, género que lo llevó a la publicación de diversas obras tempranas, pues su apogeo se extendió hasta los albores de la década siguiente, denominada académicamente “la generación del cincuenta” y que constituye un periodo clave en la comprensión de la historia del arte y la literatura en el Perú contemporáneo.

Sebastián Salazar Bondy en los años 50 fue un gran promotor cultural, un agente de la divulgación, así en la publicación de libros y revistas, en la crítica literaria, en la crítica teatral, en la crítica de artes plásticas, en sus ensayos y artículos periodísticos. Salazar Bondy fue uno de los primeros escritores de teatro que pretendió vivir de su trabajo en él, dándole al mismo un carácter profesional. En la actualidad en muchos sectores, incluso de ilustrados y hasta avanzados en sus concepciones, se piensa que la labor artística no requiere retribución alguna, los intérpretes viven o deben vivir en la mayor restricción. Esta demanda de Salazar Bondy movilizó criterios creativos en aquellos años. La cultura debía ser asumida por las clases en el poder como una necesidad social, y sus cultores como trabajadores. Sin duda, intereses específicos han pretendido y pretenden que los peruanos no tengamos acceso a la información y la cultura, pero Salazar Bondy lo reclamó en la plataforma política que instituyó con bases democráticas en el Movimiento Social Progresista, agrupación compuesta por intelectuales y técnicos que buscaban cambios profundos en la sociedad peruana.

Las obras de Sebastián Salazar Bondy fueron representadas en su tiempo, y cuanto más después. Es el autor peruano por el que inevitablemente pasan los actores en formación. Algunas de sus obras han sido muchas veces publicadas y estudiadas por académicos del Perú y del exterior. Obras como “No hay isla feliz”, “Algo que quiere morir”, “El Fabricante de deudas” o “El Rabdomante”, obras breves o juguetes dramáticos como “Un cierto tic tac”, “El de la valija” o “En el cielo no hay petroleo”, pertenecen a su amplísima producción.


LOS AÑOS 50




Caricatura de la Guerra Fria
Hacia la mitad del siglo XX, la segunda guerra mundial había terminado, y encontraba el mundo dividido en dos bloques: el regido por los aliados, y principalmente por EEUU, y el nuevo orden cristalizado por la ideología de los trabajadores, la Unión Soviética y el conjunto de países que bajo su influencia desarrollaron su independencia política. Estos dos mundos en pugna, el viejo y el nuevo, tenían su basamento en la defensa del capital y sus implicancias sociales y en sus modos de concebir la vida y la creación en todos sus aspectos, o en la defensa de una concepción donde el papel de los trabajadores es puesto en relieve para desarrollar una nueva manera de manejar las relaciones sociales, la política, la economía, el arte y la cultura.

El nuevo mundo trae consigo nuevas ideas y no se desarrollaría, en esta atmósfera de mitad del siglo, con facilidad alguna. Al contrario, la URSS -que había contribuido decididamente a la derrota de los alemanes-, al cabo de la guerra, fue convertida en el “enemigo de occidente”, en el gran peligro de la civilización. Vemos que las alianzas son relativas, especialmente cuando se trata de propósitos de clase. En realidad, bajo la dirección del Partido Comunista, en el llamado bloque socialista se construía, en medio de grandes dificultades, una nueva distribución de la riqueza.

Esta situación dio lugar a la “Guerra Fría”, es decir, un mundo bipolar, donde de un lado ejercía su influencia esta nueva cultura, y de otro, con especial predominancia de EEUU, el capitalismo, en su versión más acabada, el imperialismo, dominando la existencia de todos los demás países, incluido el nuestro. Se inició pues una carrera armamentista sin precedentes que se extendería por las décadas siguientes, con un arsenal descomunal de armas atómicas, capaz de destruir el mundo, si estos dos polos se enfrentaban. Esta tensión, soterrada y firme, dominó también la vida y, consecuentemente, muchos aspectos de la creación cultural.

Pronto, EEUU impulsó un desarrollo tecnológico e industrial que alcanzó la rápida recuperación de países como Francia, Alemania e Italia, y en poco tiempo estos países se sobrepondrían a los costos de la guerra y se convertirían en potencias económicas, adjuntas al poder imperial.

En la denominada “guerra fría”, se fortalecieron los poderes de un eje y de otro, convirtiéndose la URSS en una superpotencia mundial en poco tiempo, ambas trataron de propiciar su modelo político en todo el planeta. Sus diferencias en el terreno ideológico, político y militar, como en el económico, hicieron que constantemente estuvieran enfrentados a través de sus grandes campos de influencia política y los diversos conflictos de la época fueron signados por sus idearios, es decir, el mundo era pro capitalista o pro socialista. Si bien nunca se enfrentaron directamente los EEUU con la Unión Soviética (URSS), los conflictos regionales estuvieron apoyados por unos u otros, tanto militar como políticamente, pues ésta era la naturaleza de la situación estratégica de este momento en el mundo.


Iósif Stalin
Considerando que el costo de la guerra y de la invasión nazi en territorio de la URSS significó 27 millones de muertos y una destrucción generalizada, el nuevo orden de este país debía priorizar la reconstrucción. Stalin (1879-1953), a la cabeza del nuevo sistema, dio las líneas básicas para lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas y el llamado Bloque Socialista, compuesto de Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Yugoslavia, Rumanía, etc. países afines a la URSS después de la guerra, y que asumieron su mismo derrotero social. A este respecto cabe señalar que en 1961, por iniciativa de las autoridades de Berlín, capital del lado alemán con predominio aliado, se levantó un muro que dividió esta ciudad en dos y que sería el símbolo más palpable de la Guerra fría, y también su más absurdo icono.


Mao Tsé-tung
1893 -1976


En 1947, al frente del Partido Comunista Chino, Mao Tse Tung había proclamado la República Popular China, con la que agregaba una enorme población al bloque socialista, prácticamente la mitad del mundo pertenecía a él, aunque es verdad que las discrepancias entre chinos y soviéticos pronto establecen definidas distancias cuando los primeros acusan a los otros de haber arreado sus banderas para conciliar con el imperialismo norteamericano. Efectivamente, en su XX Congreso, el Partido Comunista de la URSS de 1956 propone la “coexistencia pacífica” entre las dos potencias mundiales.

En medio de este clima, en los Estados Unidos aparece una fobia por todo aquello que tenga o parezca tener influencias de las nuevas ideas que se extienden rápidamente en el mundo y que ponen en discusión el sistema capitalista. Joshep Mc Carty, es un conocido agente del Comité de Actividades Antiamericanas, que lleva adelante una persecución a los ciudadanos, entre ellos artistas e intelectuales cuya ideología y creación los convierte en “peligrosos” enemigos de Estados Unidos. Célebres son los juicios que tuvieron que sufrir Henry Fonda, Charles Chaplin, Bertold Brecht, entre otras personalidades del mundo cultural de entonces, que dieron lugar al llamado “macartismo”.

La alta tensión entre los EEUU y la URSS se concentró en la carrera espacial y en la carrera armamentista. En la primera, cada cierto tiempo uno y otro, a un costo extraordinariamente alto en lo económico, informaban de audaces avances en viajes fuera de la atmósfera terrestre, hasta que finalmente en la navidad de 1968, EEUU consiguió enviar una misión tripulada a la luna. Pero aún mayor fue el gasto por preservar el equilibrio en el plano de las armas, dado el hecho de que en un hipotético enfrentamiento de las dos potencias, el que produjese mayor violencia con la tecnología bélica que poseían sería el “vencedor”. La producción nuclear de ambos países tenía un potencial que podía destruir varias veces todo el planeta, lo cual produjo angustia existencial y una neurosis apocalíptica en una generación de los países ricos, así como también grandes innovaciones en las telecomunicaciones e informática, que servían de herramientas de espionaje y que más tarde se harían públicas bajo el nombre de “internet”.


Manuel Apolinario Odría
En el Perú de 1948 se interrumpe el gobierno de Bustamante y Rivero, y también la fluidez de la información y el conocimiento, marcados fuertemente por las vanguardias europeas que adherían a las nuevas ideas. Los tres diarios más importantes del país, El Comercio, La Prensa y la Crónica, patrocinados por capitales exportadores agroindustriales y mineros, saludan el golpe de estado de Manuel Odría quien promueve una economía liberal y exportadora que favorece a los grandes intereses del imperialismo y los países ricos, y cuyos residuos crean una semblanza de bienestar económico en la capital, en desmedro de la aguda situación que se vivía en el campo. El clima social que impone el gobierno de Odría, con drásticas medidas que pretenden detener las demandas políticas del pueblo y sus movilizaciones, -como la pena de muerte para sus líderes, estado de emergencia, suspensión de garantías individuales y tenaz acoso a apristas y comunistas-, produce la persecución, encarcelamiento y destierro de numerosos intelectuales, y crea las condiciones de una gran oposición que se expresa también en el campo del arte y la cultura.


Juan Gonzalo Rose
El auge de las nuevas ideas, la influencia de Joyce, Faulkner, de Borges y Kafka, del cine neorrealista italiano, y sobretodo la mirada a la propia realidad circundante con miles de migrantes provenientes del interior que no logran compaginarse con los planes populistas y “modernistas” del gobierno, hacen que los escritores descubran la ciudad como un gran escenario contradictorio y develen el crudo rostro de sus personajes. Tal es el oriente de narradores como Julio Ramón Ribeyro, de Enrique Congrains y Luis Loayza, y poetas como Alejandro Romualdo, Gonzalo Rose, Washington Delgado, Germán Belli, entre otros. Es en este periodo cuando se instala con más cabalidad en la conciencia de artistas e intelectuales el ideario de César Vallejo y José Carlos Mariátegui. El análisis social a partir de las contradicciones de clase, la dialéctica materialista y la conciencia de clase, así como la necesidad del “compromiso social” del artista y el intelectual que fueron los derroteros constantes, no asumidos en todos los casos directamente, muchas veces con ambigüedades de todos los tipos. Pero por rechazo o por aceptación, los escritores perfilaron sus personajes ya no solo desde una intimidad subjetiva y determinista sino también a partir de las condiciones objetivas que determinan su conducta en un mundo profundamente contradictorio, como el peruano en los años 50.


Julio Ramón Riveryro
A este respecto hay que señalar el valor fundamental que tiene Julio Ramón Ribeyro como gran cuentista, cuyos personajes habitualmente de la clase media alta y baja son gran testimonio de aquella Lima del medio siglo XX. Lima accedía a un nuevo ritmo de vida. Las nuevas oficinas y mercaderes de toda clase que tenían instaladas sus tiendas en el centro, le dieron a la ciudad una dinámica de movimientos que contrastaba con los del campo. Allí la pobreza y el abandono era cada vez mayor, sus latifundistas y hacendados se fueron para enlazarse a los nuevos planes industriales urbanos. Los migrantes, recién llegados masivamente, llenaban las calles de Lima, y paulatinamente fueron encabezando el movimiento popular.

Ribeyro tienen cuentos que se ubican en la ciudad, en el mismo centro, en sus alrededores, en las zonas más pobres de la ciudad, en la sierra, en la selva. Repetimos, él es el autor del gran friso de Lima, de todas sus culturas, de su gran complejidad. Ribeyro tuvo una gran producción que se extiende al ámbito de las narraciones cortas, la prosa, la reflexión intimista, la novela y también el teatro. “Confusión en la prefectura” es una obra que se ha divulgado mucho, pero escribió numerosas piezas breves, y es recordado su “Santiago, el pajarero”, y mucho más adelante, la publicación y estreno de su “Atusparia”, a nuestra manera de ver, obra más literaria que teatral.

El realismo de Ribeyro es un gran logro de la literatura peruana de estos años, y qué duda cabe, él es un extraordinario narrador. Pero quizá a causa de su extracción social, Ribeyro ve con escepticismo y fatalidad el destino de los hombres. No alcanza a ver las leyes del engranaje social, y siembra una visión pesimista y marginal en el corazón de sus personajes que no proyectan horizonte alguno para la sociedad. El mismo se asumió como un marginal: “El hombre es un ser solitario, si cree en algo se engaña, si procura algo fracasa, la vida es un proceso irremediablemente destructivo; la historia de la humanidad un melancólico disparate” (J.R.R.).

Vemos pues que este nuevo pálpito de la vida cultural no repercute por igual en el teatro. Es verdad que este género, sin mayores antecedentes históricos, sin un arraigo popular y que durante el siglo fuera asumido principalmente por la clase media y alta, tuvo que esperar aún hasta la década del 70 para que, de manera general, sus protagonistas asumieran la necesidad de reflejar la realidad social, la historia y las luchas del pueblo a través de sus obras.


Enrique Solary Swayne
Por eso es caso excepcional la presentación de la obra “Collacocha” con la actuación de Luís Alvarez como el ingeniero Echecopar, y la fundación del grupo Histrión. Enrique Solary Swayne (1915-1995), hombre progresista vinculado a los sectores latifundistas del país, publicó su obra “Collacocha” en 1956, y dos años después fue llevada a escena por la AAA, dirigida por Ricardo Roca Rey, donde actuarían también Pablo Fernandez, Américo Valdez, Jorge Montoro, Alfredo Bouroncle. Su conocimiento de la realidad profundamente contradictoria del Perú delante de sus inmensas riquezas, llevó a Solari Swayne a dibujar con gran nitidez la tenacidad del hombre peruano frente a lo accidentado de la naturaleza y su obstinado propósito en derribar obstáculos. Ello le valió un gran reconocimiento en el Primer Festival de Teatro Panamericano que se realizara en México, y luego en Colombia. Es una obra muy significativa que tuvo una gran resonancia por el nivel dramático y el carácter de sus personajes.

En esos mismos años, 1956, un conjunto de actores con vocación democrática constituyeron el Grupo Histrión, Teatro de Arte, con Sergio Arrau, Carlos Velásquez, Haydee Orihuela, Pepe Velásquez, Lucía Irurita, Hertha Cárdenas, Dalmacia Samahood, Carlos Bernasconi y Ruíz Rosas, como fundadores. Estrenaron la obra “Seis personajes en busca de autor” de Luigi Pirandelo (italiano). Estos actores se propusieron desarrollar su labor difundiéndola ampliamente, así como montar obras de actualidad mundial, y algo muy singular y saludable, una constante representación de autores peruanos. A lo largo de sus 21 años de existencia, Histrión, realizó numerosas funciones en los teatros más conocidos y en su pequeño auditorio de un pasaje céntrico de Lima, como en las entonces llamadas “barriadas” (zonas populares), y siempre procurando un nivel de representación muy alto.

Autores contemporáneos como Salazar Bondy, Julio Ramón Ribeyro, Juan Rivera Saavedra, Grégor Diaz, Estela Luna, Rafael del Carpio, José Schultz, vieron representadas y difundidas sus obras. El público de la Plaza Principal de Chincha pudo ver “Un enemigo del pueblo” de Ibsen en un escenario ambulante habilitado especialmente. En 1962, llevando obras de Julio Ramón Ribeyro, Sebastián Salazar Bondy y Rafael del Carpio, Histrión realizó una gira a Santiago de Chile donde se le reconoció como representante del teatro peruano por su calidad artística. Este es, sin duda, un grupo que influyó el teatro de dos décadas, teniendo más adelante su más alta representación en “Marat Sade”, obra de importancia en la reflexión sobre la realidad perteneciente a Peter Waiss, autor alemán.

Grupo Histrion  (Orquesta para Señoritas)
Paulatinamente la agrupación desapareció, y algunos de sus más destacados jóvenes fueron absorbidos por la televisión, y terminaron contribuyendo a la necedad que constantemente se trasmite a través de estos medios. Excepción hecha de Mario Velásquez “Achicoria”, recordado comediante. Es sabido que en la fracción final de este grupo, la influencia del Apra tuvo mucha presencia.

Actores pertenecientes a este grupo fueron: Elva Alcandré, Lucía Irurita, Juanita Montoya, Carlos Gassols, César Urueta, Tulio, Carlos, José y Mario Velásquez, Delfina Paredes, Iván Romero, Efraín Aguilar, Ronald Portocarrero, Ernesto Ráez, Rodolfo Carrión, Adolfo Chuiman, entre muchos otros.

El Club de Teatro de Lima, con su auditorio instalado en el sótano del Cine Le Paris, en la Colmena, calle troncal del centro limeño, tuvo también en estos años una intensa actividad. Sebastián Salazar Bondy había tenido estrecho contacto con el teatro moderno de Buenos Aires, y a través de él fue posible la llegada a Lima de Reynaldo D’Amore, valiéndose de las facilidades que se dieron con la ley de Fomento al Teatro. Su conocimiento del gran director ruso Stanislaswki y su método, hicieron de D´Amore una personalidad muy influyente en la formación de los actores. Justamente, también con este fin formativo, junto a Salazar Bondy, entre otros, formó en 1953 la primera escuela particular de teatro en Lima. El Club de Teatro de Lima fue el centro de una prolija actividad cultural con obras del gran teatro moderno como eventuales obras nacionales. El profesionalismo que ha caracterizado a Reynaldo D’Amore lo llevó también a representar por primera vez en Perú una obra de Bertolt Brecht. “Terror y miserias del III Reich”, con el grupo de teatro Hebraica.

Ya entonces las salas donde se presentan las obras son espacios reconocidos por el público. Ahora las funciones se presentan en temporadas, son aplaudidos los grupos, como identificados los actores, directores y dramaturgos. Podría decirse que en este periodo, por lo menos en la ciudad capital, comenzaron muchos a reconocerse como profesionales del teatro. Y en los periódicos aparecieron más constantemente las páginas de crítica teatral, tal grado de continuidad tuvieron las marquesinas del teatro que en las esquinas de las calles céntricas anunciaban con anticipación los próximos estrenos. Muchos directores destacaron con sus representaciones e impresionaron gratamente al público. La radio era aún una producción bastante artesanal, sin embargo en estos años se produce la radionovela “El derecho de nacer” que tiene mucha acogida entre los oyentes que identifican a los actores en la locución. Ocasionalmente también la producción de películas peruanas de alguna trascendencia puso en relieve sus talentos.

Luis Eduardo Valcárcel
Como hemos señalado, en la huella de Basadre, Luís Varcárcel, como nuevo ministro de Educación, en 1946, promueve la creación de la Escuela Nacional de Arte Escénico (ENAE) como dependencia del Departamento de Teatro Nacional del Ministerio de Educación. Y había tenido una importante presencia en la vida cultural de Lima, justamente por ello, en los nuevos tiempos que se vivían, la escuela fue cerrada y declarada en reorganización en 1957. Entonces era director de la ENAE el Dr. Guillermo Ugarte Chamorro. Pero alumnos y profesores rechazaron tal medida, tomaron los ambientes de la escuela y se declararon en una huelga de hambre que centró la atención pública en este problema.
Como consecuencia de estas medidas al año siguiente se creó el Instituto Nacional Superior de Arte Dramático del Teatro Nacional del Perú, y se adjudicó como sede el espacio denominado La Cabaña en el Parque de la Exposición.

Guillermo Ugarte Chamorro
El doctor Guillermo Ugarte Chamorro (1921-1998) pasa a ser director del Teatro Universitario de San Marcos desde 1958, y es gestor de una amplia gama de preocupaciones por el teatro peruano. Centro de una gran animosidad, posiblemente por su larga estadía en un cargo que debía rotar, es sin embargo el gran recolector de detalles singulares y pintorescos del anecdotario y de la historia del teatro peruano, de libros de teatro, de máscaras y utilerías, de colecciones de afiches de teatro, de estampillas vinculadas al teatro, de publicaciones populares. La Biblioteca del Teatro de San Marcos es una de las más completas sobre el tema, y hasta la fecha, después de la muerte de Ugarte Chamorro, no se sabe dónde está. Fueron numerosas también las funciones de “difusión social” que se establecieron como norma de las puestas del TUSM. Solamente este aspecto sería suficiente para ponderar el nombre del Dr. Ugarte Chamorro, su vocación por llevar la labor institucional a los espacios populares y alejadas de los centros intelectuales.

Actores que destacaron en el Teatro de San Marcos fueron Delfina Paredes, Ofelia Lazo, Haydee Cáceres, Alberto Mendoza, Jorge Acuña Paredes, Raúl Medina, Elva Alcandré, Haydee Orihuela, Alonso Alegría, Cecilia Granadino, Edgar Guillén, entre otros.

En este periodo también comienza a destacar la actividad de quien más tarde fuera connotado profesor de teatro, Ernesto Ráez Mendiola, egresado también de la ENAE, después director de la INSAD, y funcionario en diversas instituciones estatales. Su labor como actor, director y teórico del teatro peruano ha sido reconocida en multitud de ocasiones.











LOS AÑOS 60

Fidel Castro y Ernesto Guevara 
Al cabo de esta década, la guerra fría -que en el fondo era una guerra ideológica entre dos sistemas políticos y económicos-, ya ha sembrado en la conciencia de los hombres nuevos desafíos. Los conglomerados sociales, las grandes multitudes, los humildes hombres del campo y la ciudad ya no son los mismos. Un acontecimiento que, no cabe duda, marca esta década y la siguiente es la Revolución Cubana. En 1959, Fidel Castro, al frente de un conjunto de guerrilleros toma el poder en Cuba y promueve el socialismo en toda la isla. Ya en el intento de tomar el cuartel Moncada en 1953, se había iniciado la insurrección contra el régimen antidemocrático de Batista, pero este intento fracasó y le valió una condena de 15 años a su líder. Amnistiado dos años después, se exilia en México, desde donde, acompañado del legendario caudillo argentino Ernesto “Che” Guevara, Castro vuelve a Cuba y apoyándose en el campesinado de Sierra Maestra, entrenándolo militarmente durante otros dos años, alcanza su propósito de modificar radicalmente las condiciones en las que hasta entonces vivía Cuba. La isla estaba prácticamente bajo el dominio del capital norteamericano que tenía el control del 90% de la minería, el 40% de la industria azucarera, el 80% de los servicios públicos y el 50% de la industria petrolera y de los transportes. Como se decía entonces, Cuba era el “prostíbulo” de Estados Unidos.

John Fitzgerald Kennedy
Este acontecimiento, en las barbas del imperialismo, no se podía dejar pasar. Por ello, el entonces presidente de USA, Dwight D. Eisenhower, tenía preparado un plan secreto de violenta invasión de la isla que más tarde puso en práctica su sucesor Jhon F. Kennedy, joven demócrata que en el ideario de la opinión pública norteamericana estaba llamado a poner fin a la creciente crisis del sistema capitalista. Pero al contrario, el principio del fin de imperialismo, en sus contradicciones más profundas, en aquellas que sostienen o quiebran sus relaciones sociales, sus armonías y proyecciones, se vieron más nítidas de modo especial en estos años.

Protestas de la juventud estadounidense
La guerra de Vietnam se desarrollaría largamente con miles de muertos, con el sacrificio del pueblo vietnamita que en una extensa lucha, una de las mas férreas resistencias cuyas imágenes se divulgarían a través de los medios de comunicación, donde los milicianos luchaban y caían, pero incesantemente eran reemplazados; los monjes budistas expresando su protesta por la intervención, quemándose a “lo bonzo”, corriente era ver asombrados sus fotografías en tan cruel sacrificio. Pero el costo mayor, el costo político, lo pagó el Estado norteamericano con una opinión pública mundial adversa: fue una derrota política y militar, a pesar de la gran tecnología bélica que se ufanaba en tener EEUU. La juventud norteamericana, principalmente, muy combativa en aquellos años, tomaba las calles de las grandes ciudades expresando su rechazo a las autoridades, en las universidades y centros académicos. Por todos lados, el imperialismo se ahogaba en su propia sangre. Cuanto peor después del asesinato de Kennedy (Dallas, 1963) y poco después de Malcom X y Luther King, líderes negros.

Los Beathes
Se desencadena pues el estertor inicial de una decadencia. Los movimientos juveniles, y también feministas, signaron desde Estados Unidos conductas demarcatorias. Así en la influencia del hipismo, y el consumo de estupefacientes, como de la música de protesta, que halló en el rock, inicialmente marginal, un género que se difundió masivamente en el mundo. Los Beatles comenzaban su recorrido en Inglaterra. Pero ellos fueron los músicos promovidos por las grandes empresas musicales. Hay una producción importante de numerosos grupos que encarnaban los ideales de los jóvenes de entonces. En mayo del 68 se produce un acontecimiento trascendental para la juventud europea, crecientes movilizaciones de jóvenes desencadenaron un momento crucial para el gobierno francés que dirigía Charles de Gaulle. Los estudiantes proclaman a voz en cuello como modelo a Mao, quien entonces desarrolla en China la Revolución Cultural, y exigen un gobierno popular. Barricadas y encuentros violentos provocan centenares de heridos en ambos bandos. Muchos son detenidos, pero pronto liberados, porque la colectividad en general rechaza el régimen. Sastre, el influyente filósofo francés, adhiere a los 9 millones de huelguistas que han detenido el país.


Protestas en francia  mayo del 68
La calma retorna a la ciudad de París. Pero la influencia que ha ejercido el movimiento de los jóvenes se extiende en el mundo. La Revolución Cultural Proletaria (1966-1976) que se desarrolla en China, como la Revolución Cubana, es también un hecho de gran significado en esta década, que ejerció notable repercusión en las conciencias de esta generación. Mao Tse Tung, en la dirección del movimiento social y político más grande del mundo, a la cabeza de un país de casi 1000 millones de habitantes, ahora una república popular, recupera a pasos de gigante su economía y su producción, y la vieja sociedad feudal que, unas pocas décadas atrás tributaba a los ingleses, pasa a transformarse en una potencia mundial.

Pero después de tomar el poder, a la cabeza del Partido Comunista Chino, Mao Tse Tung consideró que debía prevenir el aburguesamiento, y propuso una tenaz lucha contra “los cuatro viejos”: las viejas costumbres, los viejos hábitos, la vieja cultura y los viejos modos de pensar. En agosto de 1966, Mao publica su artículo “Bombardead el Cuartel General” donde insta a las masas a vigilar escrupulosamente las ideas que las llevaron al triunfo. Es de esta manera que se genera la movilización social más grande de toda la historia de la humanidad contra las ideas de restablecimiento que promueve la burguesía, como clase derrotada. Demás está señalar el papel que se destinó al arte y la cultura, arrancándoseles su marco de oropel para ser encarnados en la vida cotidiana, en todos los aspectos del acontecer.


Enfrentamiento en Bahia de Cochinos
En el año 1961 se produce el intento de los disidentes cubanos, con el apoyo norteamericano, de recuperar el poder. Es en Bahía de Cochinos donde se produce el enfrentamiento, pero las tropas de Castro y el pueblo movilizado frenaron enérgicamente este intento, lo que significó un movimiento de reafirmación y aliento continental a la Revolución Cubana. El naciente estado socialista tuvo que vincularse progresivamente a la URSS, produciéndose un momento de mucha tensión pues por un lado EEUU había llamado a todos los países bajo su influencia a aislar a Cuba, y por otro los soviéticos instalaron misiles en la isla, que más tarde serían desmantelados. Sin embargo, Cuba salió victoriosa de esta discordia entre potencias porque fortaleció su revolución y toda Latinoamérica, así como Europa, alentó su crecimiento.

Como el imperialismo norteamericano había decretado el “bloqueo continental” en contra de Cuba, estaba prohibido todo contacto con ese país. Así en los niveles diplomáticos, como comerciales, y ni hablar de viajes turísticos o de intercambio. No obstante, la información pública o clandestina de folletos, periódicos, o la señal de “Radio Habana Cuba” que llegaba por las radios en onda corta, alimentó día a día la ilusión de la transformación de nuestros países, y los ciudadanos y campesinos de entonces vivaron el enfrentamiento que Fidel castro, con su elocuente oratoria, enrostraba al imperialismo norteamericano.

En aquellos años es que aparecen los primeros levantamientos armados del periodo republicano, es decir, en función de subvertir el poder republicano, que según las reflexiones de Mariátegui, había sido siempre un poder parasitario, primero de los ingleses y luego del Estado norteamericano. Otra vez en la rebeldía, atrincherados según sus concepciones del tratamiento de la guerra, aceptada como necesidad del pueblo, apristas e izquierdistas, -como se comenzó a reconocer al sector que avanzaba con Mariátegui, el marxismo y la dialéctica materialista-, se encontraron en el campo. En la ciudad, el tema constante en la ciudadanía conciente es la necesidad de la lucha armada, muchos la rechazan, y los medios de comunicación, perplejos frente a los acontecimientos, no saben como reaccionar.


Fernando Belaunde Terry
Las mujeres tienen una mayor participación en la vida política del país, poco tiempo atrás han logrado su voto en las elecciones. Se agudizan las contradicciones. En el campo y la ciudad fermenta un mismo fragor. Hugo Blanco, con un grupo de sindicalistas, se levanta en el Cuzco. Se producen polémicas en torno a esta “fiebre” social que asola los países latinoamericanos, y de modo particular el Perú. La clase obrera, el campesinado es invitado a la reflexión política a través de la actitud del pueblo cubano, de su enfrentamiento resuelto contra el imperialismo, y a su adhesión en la construcción de un mundo nuevo. Fracasan las guerrillas. Muere en Bolivia el “Che”. Se produce un periodo de larga desazón y desconcierto. Belaunde Terry es el presidente del Perú.


José María Arguedas

En los años 60 se divulga la obra de José María Arguedas (1911-1969), y en su tierno manejo del lenguaje, y en la firme definición de sus personajes, conocimos con más profundidad el alma de los andes. La obra de Arguedas va adjunta a la memoria de Vallejo, y consideramos que es todavía un poeta del pueblo no suficientemente estudiado en cuanto a su valor político. Pero sus obras son el tránsito del nuevo hombre peruano, o más bien el testimonio del nuevo hombre de la ciudad. Desde “El Sexto” hasta “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, el antropólogo y escritor Arguedas diseña los paradigmas y desafíos de la búsqueda de una unidad nacional, de todas las sangres y del mismo porvenir, el Perú como nación en formación.


Javier Heraud

En este lapso es que, clandestinamente, algunos intelectuales son invitados a ir a Cuba, para conocer su realidad de manera más cercana. Esta política de invitaciones, a través de instituciones amigas, a personalidades y representantes de los grupos y asociaciones, permitió que muchos escritores, poetas, estudiantes, conocieran los ideales que se agitaban desde La Habana. Entre ellos estuvo justamente Javier Heraud, que más tarde muriera abaleado por fuerzas policiales en Puerto Maldonado. Este poeta, que fuera más difundido en la década siguiente, cargado de emoción, sin más ideología que su propio convencimiento, se enroló en un movimiento guerrillero sin programa, y pronto fue muerto, apenas a los 21 años, dejando una incipiente obra, de poemas bellos y rotundos.

Mario Vargas LLosa
Este acontecimiento muestra el nivel de sensibilidad social que hería las conciencias de los jóvenes en aquellos años. Hay una gran producción de literatura, de poesía popular, mientras tanto, de fondo, Mario Vargas Llosa destaca con sus elaborados cuentos y novelas iniciales, adhiere a una posición de izquierda, se considera un escritor socialista, y efectivamente el reconocimiento de su labor literaria lo lleva a pertenecer al “Boom”, círculo de escritores amigos, residentes en Europa, que destacaban entonces: García Márquez de Colombia, Julio Cortazar de Argentina, Carlos Fuentes de Mexico, Vargas Llosa de Perú.

El nuevo escenario de la literatura más vendida en el mundo son las tierras agrestes de nuestro continente, los valles, la cordillera, la selva. Sus gentes, sus costumbres más arraigadas, su pesar histórico en medio de gobiernos amañados y dependientes, sus personajes más singulares, su imaginería, su rebeldía, sus amores, fueron pues los nuevos personajes y circunstancias que removían el interés de europeos y norteamericanos. Esta admiración iba acompañada por la simpatía que se tenía con las rebeliones, al estilo cubano, con su romántico caudillo el “Che” Guevara. El romanticismo, es verdad, que también llevó a muchos a confundir la revolución “con tejer a crochet”, como decía el poema de Mao Tse Tung, y siguieron mirando la realidad con imprecisión. Por eso también el teatro permanece rezagado frente al auge de otras artes, aunque es verdad que el desarrollo de un género sintetizador como el teatro está ligado al desarrollo de la conciencia social, al trabajo organizado y a ponderar los propósitos, es decir a una sociedad integrada. Como se comprenderá, ni antes ni ahora, la nuestra ha sido una sociedad integrada. Por el contrario, en su interior diversas nacionalidades pugnan contra el Estado por desarrollar su pertenencia y coexisten al interior del Perú.

Sara Jofreé
En esta década destacó la aparición y el despliegue de los primeros grupos independientes que mostraron al público el verdadero gran teatro del mundo, representando obras contemporáneas y siempre polémicas, tanto en sus contenidos, como en la ruptura de los lenguajes teatrales, así en las escenografías, como en el tratamiento moderno de la interpretación. Ya hemos señalado la importante labor que cumplieron Histrión, el Club de Teatro de Lima, la Asociación de Artistas Aficionados, el Teatro de San Marcos, a los que se agrega en estos años de intenso pálpito político, la actividad de “Homero, Teatro de Grillos”, con la dirección de Sara Jofreé y la actuación de la talentosa actriz Aurora Colina, entre otros. Así mismo, Carlos Clavo Ochoa, director de “Yego, Teatro Comprometido”, significativo nombre que caracterizaba el espíritu de los artistas y que sumado a la audacia experimental de este director dio lugar a una labor muy influyente en esta década y la posterior. El encuentro de “Yego” y del prolífico escritor Juan Rivera Saavedra en la representación de “Los Ruperto”, obra que ya había sido estrenada por el grupo Histrión en el año 65, abrió el paso a un teatro crítico, ligero de equipajes, presentado allí donde se les requiriera, impactante entre los jóvenes. Mientras tanto, Juan Rivera desarrolla una producción que es representada tanto por agrupaciones profesionales, como aficionadas, que tuvieron en sus obras ejercicios desafiantes y que contribuyeron a la formación del teatro peruano contemporáneo.
Juan Rivera Saavedra
Entonces, ya se conocía la obra de Brecht, y a través del poeta y escritor Washington Delgado, desde la cátedra de literatura en San Marcos, se propicia su estudio. La divulgación de las teorías “brechteanas” da lugar a la polémica entre el autor alemán y las propuestas del ruso Constantin Stanislaswki. En los círculos académicos de teatro, los actores, especialmente entre los jóvenes, disputan las características de sus métodos. Hay pues un clima de discusión nutritiva, porque la política está en el centro. Brecht proponía una toma de posición frente a los acontecimientos de la teatralidad, y consecuentemente también en la realidad, en tanto que Stanislawski es propiamente un técnico, el más importante de la historia contemporánea del teatro mundial. Por ello, no tendría que haber antagonismo en sus lecturas, pues uno nutre al otro.

En estos años se estrena otra obra de Brecht que repercutiría enormemente en el público, pero también entre los propios actores: “La opera de dos centavos”, con la dirección del Atahuallpa del Cioppo, una de las visitas más resaltantes de entonces, porque este uruguayo, de definida posición política, logró contagiar a muchos su profundo amor por el teatro, y principalmente su vocación por hacer de él un instrumento de lucha. Locuaz y didáctico, Del Cioppo, en una siguiente visita, al frente del Teatro de la Universidad Nacional de Ingeniería (TUNI) estrena “Ubu Rey” de Alfred Jarry, con un reparto enorme, y representado en una carpa de circo que se instaló especialmente en la concha acústica del Campo de Marte, para dar cabida a la mayor cantidad de espectadores y a precios populares. Muchos de los actores eran artistas contratados, pero el enorme elenco realizó una extraordinaria sátira a los gobiernos dictatoriales en una puesta expresionista pero accesible al gran público que llenó las galerías. Participaron entre otros, Dalmacia Samohod, Maricarmen Ureta, Jorge Chiarella, Pericles Cáceres y Pepe Carcelén, quien más tarde fundara el Teatro Popular de Comas.

Atahuallpa del Cioppo 
Hacia fines de los 60, al facilitar la visita de este director, la Universidad de Ingeniería, sus alumnos y especialmente los integrantes de los círculos culturales de la ciudad tuvieron en Atahuallpa del Cioppo una influencia muy rica que años más tarde llevó a fortalecer el teatro político del TUNI.

El grupo Histrión estrena en el 68 “Marat Sade” de Peter Weiss, llevando a escena la representación de la revolución francesa, adaptada para la actuación de los pacientes de un manicomio. Obra muy representativa del grupo Histrión, que al año siguiente estrena “Los del Cuatro” del peruano Grégor Díaz, actor y escritor. Esta obra se desarrolla en el interior de un cuarto de callejón. Dueño de un notable manejo del dialogo, con mucha emoción, Grégor en su teatro describe circunstancias populares, incluyendo las que limitan con el lumpen. Sus obras mas representadas son “Cercados” “Cercadores”, “La huelga” “Réquien para siete plagas”, “Valcesito del 40”.

Juan Velasco Alvarado
Como correlato de este periodo, en el año 68 una fracción de las fuerzas armadas al mando del General Velasco Alvarado da un golpe de Estado y depone a Fernando Belaúnde, reclamándose un gobierno revolucionario que en los hechos fue el gobierno reformista más importante de la década siguiente, compaginándose con otros gobiernos de Latinoamérica que se proponen, desde el Estado, dirigir las luchas de los pueblos. En Panamá, Chile y Bolivia, de la misma forma, se impulsa un sentimiento de identidad y dignidad popular, un impulso de reivindicación nacional, que en todos los casos fracasa, pero en la atmósfera social que desenvolvió se siembra en esta generación el definido propósito de transformar el país. A ello contribuye la ola de difusión cultural que como expresión de la lucha de clases repercutía en el Perú, Latinoamérica y el mundo.

Jorge Acuña Paredes
En 1966 Jorge Acuña Paredes viaja a Ayacucho para hacerse cargo del Teatro de la Universidad de Huamanga, allí descentraliza el teatro sacándolo del pequeño auditorio con que contaba y se traslada a las comunidades campesinas “donde aprendo a trabajar sin esa indumentaria pesada del teatro clásico, en las faldas de los cerros, de pueblo en pueblo” según su afirmación*. Esta experiencia marcará su labor posterior en la ciudad de Lima pues asume la calle desde noviembre de 1968 como el gran escenario de las masas, y al confrontarse con ellas debe transformar su temática y sus formas expresivas. La labor de este gran actor es un hito en el teatro popular peruano.